Hemos recibido una buena noticia: Lorentxa Guimon no seguirá en prisión.
Hemos recibido con alegría dicha noticia; sí, con alegría. Pero la cuestión es que no tendríamos que recibir este tipo de noticias, ya que todas las personas presas gravemente enfermas deberían estar en sus respetivas casas. Todas, sin excusas. Tanto las personas presas gravemente enfermas que se encuentran en las prisiones francesas como las que se encuentran en las españolas. Porque queremos cerrar las puertas al sufrimiento, cuanto antes, y queremos abrirles las puertas de par en par a la resolución y la paz que se merece este pueblo.

Una vez más, Lorentxa Guimon se ha tenido que encontrar en la más extrema gravedad para que le den la razón. Ha tenido que ser hospitalizada más de una vez para conseguir la libertad condicional. No se puede volver a ocurrir. No es posible. Desde el principio, desde que a una persona que se encuentra presa le diagnostican una enfermedad grave, esa persona no puede seguir en prisión. Es una cuestión de derechos humanos que la persona presa gravemente enferma se encuentre en casa; es muestra de la política penitenciaria más cruel que mantenerla en prisión. Alto y claro: deben hacer frente a sus enfermedades en casa, cerca de su entorno afectivo. Sin excusas, sin excepciones.
Todavía tenemos personas presas gravemente enfermas en prisión. Jose Ramón Lopez de Abetxuko, Aitzol Gogorza, Garikoitz Arruarte, Gorka Fraile, Ibon Fernandez Iradi, Iñaki Etxeberria, Ibon Iparragirre, Jagoba Codó, Josetxo Arizkuren y Txus Martin. El tener que hacer frente a las enfermedades en prisión está fuera de los parámetros de la mínima humanidad; hacerles frente y además dispersados, aún más. Esperamos que el caso de Guimon sea un precedente. Todas las instituciones, incluidas las judiciales, deben dar pasos, sin estar esperando a nadie. Cualquiera que defienda los derechos humanos entenderá que las personas presas gravemente enfermas deben de estar en casa.
El pasado 14 de febrero presentamos en Orereta la dinámica que exigirá la libertad de las personas presas gravemente enfermas. Esta dinámica se encuentra dentro de “¡Súbete al tren!”, la dinámica general que presentamos después de las masivas movilizaciones del 9 de enero en Bilbo y Baiona. El objetivo de esta dinámica será sumar al tren de los derechos humanos la mayor cantidad de vagones posibles, hasta llegar a la última parada que será la paz. Uno de estos vagones será el presentado en Orereta, que irá pueblo a pueblo pidiendo la libertad de las personas presas gravemente enfermas. Esperamos no necesitar este vagón, muestra de que todas las personas gravemente enfermas están con su entorno afectivo. ¡Es grave, es urgente!
Esperemos que Lorentxa Guimon deje la prisión atrás para siempre. Pero al igual que la dejará Guimón, también lo deben de hacer todas las personas presas gravemente enfermas. Eso sólo lo lograremos sumando compromisos y activando dichos compromisos. Porque conseguirlo, lo vamos a conseguir, seguro. Hemos hecho la apuesta de llenar vagones sector a sector, y vamos a ello; porque defendemos los derechos humanos, la resolución y la paz; estamos en ello y seguiremos trabajando en ello.
