Gasteiz
Donostia
Hondarribia
Etxarri-Aranatz
La ciudadanía ha llenado las calles en favor de los derechos de las personas presas vascas.
Otra vez más, aquí estamos, defendiendo los derechos humanos de las personas presas, exiliadas y deportadas. Otra vez más, zorionak a todos y todas, porque somos cada vez más personas y más diferentes, las que defendemos los derechos humanos, la resolución y la paz.
Cada pueblo o barrio, ha conseguido organizar diferentes actividades en defensa de los derechos humanos, derechos que actualmente todavía se ven vulnerados, pero no sólo a las propias personas presas, sino también a sus familiares. Esta política penitenciaria, permite que haya cientos de familiares y amigos que recorren miles de kilómetros cada fin de semana, que haya personas presas gravemente enfermas en prisión o que sigan existiendo leyes de excepción, que permiten, entre otras cosas, el aislamiento de las personas presas.
Una vez más, cómo en otras tantas ocasiones desde la movilización del 9 de enero, este fin de semana hemos sumado un nuevo vagón al tren de los derechos humanos, el vagón de la ciudadanía, el de las personas. Lo hicimos con el vagón de la cultura en Donostia; el 3 de abril, más de 1.000 personas coronamos las cimas de cuatro montes de Euskal Herria; el vagón por la libertad de las personas presas gravemente enfermas está recorriendo diferentes pueblos en los que hay una persona presa gravemente enferma; y este fin de semana, hemos vuelto a plasmar una demanda en decenas de pueblos.
En enero, después de participar en una de las manifestaciones más diversas de los últimos años, nos propusimos un reto; íbamos a poner en marcha un tren en defensa de los derechos de las personas presas, exiliadas y deportadas vascas. Con los vagones, queríamos activar diferentes sectores de la sociedad. Y lo hemos conseguido; muestra de ello, las ya mencionadas montañeras o las diferentes personas del ámbito de la cultura.
Por ello, hoy, y en nombre de las personas que defendemos los Derechos Humanos, exigimos a los gobiernos español y francés:
> El fin de la política de dispersión.
> La libertad de las personas presas gravemente enfermas.
> La excarcelación de todas las personas presas mayores de 70 años y que han cumplido dos terceras partes de su condena.
> Que las personas exiliadas y deportadas sean dueñas de sus derechos como el de asistencia sanitaria, puesto de trabajo digno o los derechos civiles y políticos que les corresponden, posibilitando la vuelta a casa a Euskal Herria.
> El fin de las leyes de excepción que afectan a un colectivo concreto de personas.
Pensamos que son pasos indispensables para avanzar hacia el fin del conflicto, facilitando un escenario de paz basado en la convivencia. Y este pueblo, se lo merece, se merece un escenario de paz, ya que si estas consecuencias no se solucionan, no se podrá dar por resuelto el conflicto.
Por lo tanto, a trabajar y a seguir sumando vagones al tren de los derechos humanos sector a sector. Tenemos que pasar de la defensa de los derechos de las personas presas, exiliadas y deportadas vascas a ser agentes activos que trabajen por sus derechos, ya que como sociedad, también son vulnerados nuestros derechos día a día.
Lo decimos alto y claro: Ninguna vulneración de los derechos humanos en nuestro nombre, no en el nuestro.
STOP DISPERSIÓN
Derechos Humanos | Resolución | Paz













