Se están violando derechos humanos en su nombre

Desde un punto de vista ético -entendiendo los derechos humanos como el estándar ético de nuestra sociedad-, la única razón sincera para no apoyar la movilización por los derechos de los presos y presas vascas del sábado que viene, con independencia de las razones personales que se tengan para no acudir, es no querer compartir demandas con quienes han apoyado la violencia política o con quienes defienden que lo que hicieron esas personas ahora presas está justificado, estuvo bien. Es un planteamiento harto problemático, se mire por donde se mire.

Empezando porque esas personas presas hicieron cosas tan dispares como atentar contra otras personas, promover un periódico o hacer política. Y, aun siendo así, porque resulta difícil sostener que se estaría de acuerdo con que se respeten los derechos de Javier Salutregi, Pablo Gorostiaga o Arnaldo Otegi, por poner ejemplos canónicos, y no de otro preso condenado por, entre otras cosas, violar los derechos humanos de otras personas. Es lo que tienen los derechos humanos, que tienen voluntad universal y que pretenden sustituir a otras concepciones morales basadas, por ejemplo, en la venganza.

 

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Egilea: Naiz