Trabajadores y trabajadoras de la salud se adhieren a la convocatoria de Donostia

La política de dispersión que se aplica a los y las presos y presas vascas es cruel y vengativa, y más en el caso de las personas gravemente enfermas. Se les niegan los derechos básicos a la salud. Desde que se detectan los primeros síntomas de su enfermedad hasta que se consigue un diagnostico real y fiable, pueden pasar años y mientras tanto la enfermedad sigue su camino. No pueden recibir, en el día a día, ni en los casos más graves, el apoyo de sus familiares y allegados. Si llevar en solitario una enfermedad es duro, cuando la enfermedad es psicológica, la situación se agrava mucho más.

Esclerosis, cáncer, problemas psicológicos graves, presos y presas con graves patologías cardiovasculares, con graves problemas de visión… La situación es límite y sus familiares y amigos siempre pendientes, preocupados, con miedo a recibir una llamada telefónica, siempre sufriendo.

Esta cruel política penitenciaria no respeta los derechos humanos. Se coloca una decisión política por encima del respeto a los derechos humanos.

No podemos seguir con esta cruel situación. Como trabajadores y trabajadoras de la Sanidad no podemos cruzarnos de brazos mientras se inculcan los derechos básicos a la salud de los presos y presas.

Por lo tanto, nos adherimos al llamamiento de SARE para el sábado, 16 de septiembre a las 17:00 horas en el Kursaal Donostiarra y desde aquí hacemos un llamamiento a participar en el mismo.