Hemos considerado que en el momento que vivimos, merece la pena aunar esfuerzo, dada la importancia  de la activación social y de la movilización para hacer irreversible el camino que traiga a todos los presos a EH, la paz y la convivencia, porque la sociedad vasca está de nuevo siendo el motor que hace moverse a los estados y a los gobiernos.

Vivimos, con esperanza, algunos movimientos que se están produciendo en relación al régimen de excepcionalidad que se aplica a los presos y presas vascos y sus familias. Ojala, este sea el inicio del fin de esta situación.

Tanto SARE como ETXERAT valoramos positivamente estos tímidos movimientos, pero a la vez, queremos manifestar que la mayor parte de estos presos y presas se encuentran alejados a cientos de km de sus casas; 18 presos continúan privados de libertad pese a sus graves enfermedades; 127 de los 172 presos en cárceles españolas, se encuentran aún en primer grado, lo que impide que realicen el itinerario jurídico-penitenciario en una perspectiva de excarcelación.

Por eso, el cambio registrado hasta ahora no responde a la demanda ni a las exigencias de la mayoría política, sindical y social de Euskal Herria. La normalización de la política penitenciaria se dará cuando todos los presos y presas vascas estén en Euskal Herria.

Vamos a seguir trabajando en diferentes ámbitos para que los actuales pasos abran definitivamente el camino.

Reiteramos nuestro llamamiento a la sociedad vasca y a los gobiernos, a todos, para que no permitan que quienes pretenden obstaculizar y malograr el camino hacia la resolución, la convivencia y la paz se impongan al anhelo de la sociedad vasca.