Sindicatos secundan la manifestación del sábado en favor de la libertad de Abetxuko

El derecho a la salud y a una asistencia sanitaria digna es un derecho fundamental de todo ser humano. Todas las personas, por tanto, debemos tener acceso a una atención sanitaria apropiada y a recibir un trato digno, justo y humano.

Según nos recuerda la Organización Mundial de la Salud, el derecho a la salud no debe entenderse sólo como el derecho a estar sano. Sino que el derecho a la salud significa que los Estados, los gobiernos deben crear las condiciones necesarias que permitan que todas las personas puedan vivir lo más saludablemente posible.

Las personas presas, por el mero hecho de ser personas, deben tener todos sus derechos sanitarios reconocidos y respetados. Es decir, las personas presas están privadas de libertad, pero no están privadas de su derecho a la salud y a un trato digno y humano. Esto es, deben tener los mismos derechos que los demás pacientes respecto al desarrollo o agravamiento de sus enfermedades.

Hoy por hoy, son 10 las personas que se encuentran dispersadas y gravemente enfermas, una de ellas es gasteiztarra, José Ramón López de Abetxuko, alejado a 420 kilómetros de su entorno social y afectivo, tiene 66 años y lleva encarcelado 26 años.

Pero José Ramón además de estar enfermo, aquejado de una cardiopatía, debería estar en libertad desde 2014 si le fuera aplicada la normativa Europea 2008/675, una normativa de obligado cumplimiento para todos los estados miembros, por la cual deberían computarle los años de cárcel cumplidos en el estado Frances donde también estuvo preso y confinado.

Son muchas las iniciativas que en los últimos años se han venido realizando pidiendo la puesta en libertad de Abetxuko, así como del resto de personas que se encuentran gravemente enfermas en prisión. Queremos destacar las recogidas de firmas y labores de sensibilización que hemos realizado en los hospitales y otros centros sanitarios, asi como en diferentes empresas y puestos de trabajo.

Es urgente que los y las presas gravemente enfermas recuperen la libertad para hacer frente a sus enfermedades, cerca de sus casas, rodeadas de su entorno social y afectivo y con una asistencia sanitaria adecuada. No podemos esperar más. La defensa de todos los derechos humanos, también los de las personas presas, debe ser labor de toda la sociedad.

Para acabar, los sindicatos que hoy estamos aquí representados queremos sumarnos a la marea amarilla que la red ciudadana SARE ha convocado esta sábado, 9 de julio, a las 12:30 desde la plaza Leizaola.

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